Durante muchos siglos, la actitud de la Iglesia Cristiana con respecto a la sexualidad humana fue muy negativa: el sexo era para la procreación, no para el placer; las mujeres y los esclavos eran considerados como propiedad de los varones; y muchas expresiones de la heterosexualidad, así como la homosexualidad, fueron consideradas pecaminosas. Esta tradición continúa influyendo a menudo en las iglesias contemporáneas. Muchas de ellas enseñan que la mujer debe estar sujeta al hombre, siguen permitiendo la discriminación racial y étnica y condenan a los homosexuales. Manifiestan que todas las actividades homosexuales son pecaminosas, refiriéndose a menudo a su interpretación de las Escrituras.Otras iglesias de hoy están influidas por un siglo de pensamiento psicoanalítico promovido a través de una poderosa minoría de médicos que consideraba a la homosexualidad como un tipo de enfermedad. A pesar de que este punto de vista ya haya sido ampliamente desacreditado por la ciencia médica contemporánea, algunas iglesias y autoridades eclesiales continúan siendo influidos por esta idea. Dicen que los homosexuales son seres "imperfectos" con necesidad de "sanación".
La buena nueva es que, desde1968, cuando la Iglesia de la Comunidad Metropolitana fue fundada, el surgimiento de una fuerte comunidad gay y lesbiana y las conclusiones de los nuevos estudios científicos sobre la homosexualidad han forzado a la Iglesias Cristiana a reexaminar estas cuestiones. Un número creciente de eruditos en estudios bíblicos y teológicas, reconocen que la Biblia no condena las relacionas homosexuales llevadas con amor y responsabilidad. Por consiguiente, ¡los hombres gay y las lesbianas deben ser aceptadas - tal como son - en las iglesias cristianas, y sus relaciones afectivas deben ser reconocidas y confirmadas!
Se tu mismo no finjas ante los demas...
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